Translate

Cada día tenía un nombre distinto

La máquina de coser sirve de escritorio

No penetres mi mundo

Estacas de luz desgajan mis ojos, espejos sin mi imagen

Oscuros pensamientos

Ciudad desesperada de moleskines escondidos entre mi brazo

Gritando!

Irradiando en la oscuridad

El silencio no existe

Oscuros pensamientos

miércoles, 15 de enero de 2014

La atención médica.

He tenido que ir a urgencias al hospital para ser intervenida 
quirúrgicamente por los dos miomas que se alojaban en mi útero.

Pero ha sido una experiencia que no le deseo a nadie.
Todo comenzó el lunes 13 de enero. 
La sangre con coagulos no dejaba de correr fuera de mi,
El fin de semana anterior había sido muy doloroso, pero quise
resistir porque pensaba que el medicamento que me habían suministrado
debía hacer su efecto, pero cuando algo va mal.... 
El lunes fui al Hospital Ajusco Medio a urgencias. Se me atendió oportunamente por una doctora ginecologa  que por protócolo me dijo que debía quitarme el dispositivo intrauterino.
Lo hizo, disculpándose sí me lastimaba en algún momento con el espejo vaginal.
Después de atenderme, me dijo que no podían atenderme allí sino llevaba una referencia de un Centro de Salud.

Así que al día siguiente:  Martes 14 de enero, me dirigí al Centro de Salud.
Personas muy amables, atentas. La Doctora de esta foto fue de una cortesía y prestancia digna de cualquier ser humano que elige por profesión atender a sus semejantes.

La verdad es que me sentí bien atendida por todo mundo. Le dieron preponderancia a mi caso y me dieron un pase de urgencia para el Hospital Materno Infntil de Topilejo (esto, porque son especialistas en Gineco-obstetricia).


Antes de acudir el personal del Centro de Salud " David Fragoso Lizaldi" me ayudó a tramitar mi carnet, hoja de gratuidad y hoja de Seguro Popular.







Puedo decir, que iba optimista. Pero al llegar al hospital y ser parte de un submundo donde la indiferencia y el maltrato sicológico son parte de la atención, me ponía peor de lo que iba.

Al llegar al área de urgencias. Fui atendida de manera colectiva para toma de signos vitales, junto con otros pacientes.  El área de urgencias está impregnado de olor a orines e incluso un perro dormía entre los bancos, junto a los pacientes, y no es que me sienta más que el perro, pero por asepsia deberían asignar otra área de descanso para el pobre animal.

La doctora ginecológa de urgencias, no me revisó "ginecológicamente"  (valga la redundancia), me dijo que para hacerlo debía sacar una previa cita. ¿¡Pero que no veía mi estado!?.  La sangre que corría y que solo era detenida por toallas sanitarias grandes.  La doctora se limitó a leer mi estudio ecográfico. Esto no lo olvidaré. Lo tendré presente por siempre, porque me lo leyó, como sí yo no supiera leer, como sí fuese una obtusa, una ignorante.  
Recalcaba las palabras y señalaba con su dedo en el papel.
Al final de "la atención", y antes de que yo cerrara la puerta tras de mi, la Doctora me miró feo y me dijo: Señora, ¿ya sabe qué método anticonceptivo usar?, porque seguro no ha pensado en eso, y todas ustedes lo primero que hacen es descuidarse.
Se siente un balde de agua fría. Pero en ese momento, ni contesté. Salí tragándome mis lágrimas y soportando el dolor, y tratando de contener la sangre entre mis piernas.
Como pude salí del lugar acompañada del padre de mis hijos. Él me dijo que pediría un préstamo para que me atendieran en otro lugar.  Me dolía eso, porque no tendría ni como pagarlo.

Miércoles 15 de enero.
Regresé a mi Centro de Salud. Iba literalmente arrastrándome y el personal administrativo se sorprendió mucho en verme allí, me cuestionaron y les expliqué lo que había sucedido en Topilejo.
Me asistieron, me dieron ayuda oportuna y cambiaron mi hoja de traslado para urgencias al Hospital Gea González, con la anotación de que allí no harían válida mi hoja de gratuidad y que debería pagar.
Asentí, porque ya estaba muy débil y adolorida.
Me dirigí en transporte público y llegué con mi hijo mayor a URGENCIAS. Le mostré a una señorita en el módulo de infomes mi hoja y me dijo: ¡Ah, , je, je,je,!. ¿viene del Centro de Salud? ¿Y?.
Mi ánimo se derrumbó. Le dije que era un pase para que se me atendiese.  Y me dijo, tiene que ir a la puerta que está sobre está acera a la izquierda y preguntar por el consultorio 1.  Cuando llegué allí, fui al consultorio 1 , y me dijeron: tiene que ir al módulo que está en el centro para que le den su ficha. ¡Bueno!, dije para mis adentros. 
La Señorita que estaba en el módulo principal, recibió mi hoja, anotó en su libreta y me dijo: Pase a módulo de Ginecología, allí le van a dar su ficha.


Esta es mi ficha: Turno 3, a las 9:00 am del día 24 de marzo.

Esa era mi urgencia médica.
Una urgencia valorada por profesionales en mi Centro de Salud ,
Esa era la urgencia para las administrativos de un gran hospital como lo es el Hospital General Manuel Gea González.

Regresé al módulo principal, con lágrimas en los ojos le  dije a la señorita que estaba muy mal de salud, que necesitaba atención, porque la sangre era mucha.
La señorita levantó los hombros y mirándome muy seria me djo: Señora, esa es su cita. No podemos hacer más por usted.

De nuevo tragué mis lágrimas. Salí desesperada. 
Hacía mucho frío pero yo ardía en temperatura.
Mi hijo me miraba desconcertado y enojado, crispando sus manos en impotencia.

Le dije: Hijo, vamos a una clínica privada. Tendrá que ser así.
Afortunadamente encontré una clínica sino de lujo, sí de ética, valor, atención y humanidad.

Me dijeron que primero debían analizar mi sangre, dependiendo de ello podrían dar una respuesta. 
Así que fui al laboratorio, donde se me detectó que pronto tendría anemia de no tratarse mi mal; pero que sin embargo podrían hacerme la cirugía.

Jueves 16 de enero.

Fui intervenida quirúrgicamente. Una histerectomía. 
Todo salió bien. El dolor ahora es por la cirugía, pero ya no es por los miomas y la sangre.
Pronto pasará.

Mi matriz y los miomas han sido llevados a Patología, para la biopsia y descartar cualquier eventualidad. Espero me vaya bien,  y espero que este humilde post sirva de algo para que esa gente que está tras de un escritorio en un puesto público piense antes de tratar mal a la gente.

La humanidad a veces me entristece,  me duele, Pero ahora no estaría contando esto, tal vez exagero, pero gracias al cielo pude en mis posibilidades atenderme, gracias a esa gente que me quiere, a quien le importo. Pero yo me preguntó: ¿Y a quienes no?, ¿A quién es más humilde que yo? . Los dejan morir.... los dejan morir.




Share

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More